28/07/2026

Vivimos en una época en la que el rendimiento parece ser la medida de todo: más kilómetros, más repeticiones, más intensidad.
Pero detrás de cada sesión exigente hay un cuerpo que trabaja con límites muy concretos. Podemos forzarlo, sí, pero no sin consecuencias. Cada entrenamiento consume reservas, quema energía y exige una recuperación que a veces pasamos por alto.
Y cuando esa balanza se rompe, lo notamos: fatiga persistente, bajada de rendimiento, sensación de estar “mermados” incluso antes de empezar.

El cuerpo no es una máquina que se reinicia sola. Necesita reponer, reconstruir y descansar. Sin ese espacio, lo único que acumulamos no es progreso, sino cansancio.

Quería contar una experiencia reciente, tan reciente que se remonta a estos dos días atrás.
Un sábado soleado, con mucha humedad, una calor exagerada, de esas que en 1h el asfalto está a 50º pero con ganas de hacer deporte. Durante la semana he entrenado dos días, toca el tercero y el domingo, el cuarto, diferente entrenamiento/deporte pero exigente también.

Llegas al BOX y empiezas a ver la pizarra, equipos de 4, subir escaleras, calorías en máquina, farmer carry, correr con balón medicinal.. luego pasas a subir cuerda, dominadas, andar por la pared, pies a las anillas.. y por último, pesos muertos, sentadillas, power cleans y trusthers.. mamita mía.
Luego eran 800m de correr los cuatro juntos y ojito, el sol era una piedra de 30kg sobre nuestros hombros pero llegamos y lo hicimos.
Yo ya no se como acabé pero acabé muy mal. Me tomo una especie de yogurt-queso quark para reponer un poquito (hidratos y proteína). Bebo mucha agua pero no es suficiente, estoy KO mentalmente, el cuerpo responde pero no sabes hasta cuando va a aguantar. Pero ya hemos parado de sufrir.

Toca desayuno y para casa. Una ducha y acto seguido, a comer. 3 tapas, 2 tintos de verano y para casa. ¿Problema? Volvemos a quedar para tomar café. Tras esto, seguimos dando a la pata. Medir en casa y visitar tiendas. Las 21h de la noche, llegamos a casa, hago la cena, sigo muerto y me tumbo en la cama. Las 23:20h decido cerrar los ojos. Solo eso, los cierro y me cuesta dormir. Cada hora, mis ojos se abren. La calor, si, LA CALOR, lleva tiempo en mi cuarto. El triste ventilador parece que se hubiera derretido, no hace nada y claro, a las 7:30h en pie porque me toca nuevamente hacer deporte.

Esta vez le toca al fútbol. Fútbol 8 contra 8 porque somos muchos y tal. No se ni como he podido levantarme de la cama. Lentillas ON, ropa de corto ON y salimos.
Al llegar.. me quería ir. Menudo solazo, menudo bochorno. El campo seco, de esas que si te tiras al suelo a cortar un pase te hace recordar a aquellos tiempos donde los campos eran de tierra. En fin, tras una hora luchando contra el sol, tú mismo por no descansar bien y un equipo rival, acabamos ganando de 1, creo, me zampo una botella de litro y medio entre el final y el trayecto a casa. Una odisea.

Desayuno, me ducho y vuelvo a estar ready para hoy. Volvemos a salir para comer pero ya la tarde será diferente, pienso estar tumbado y descansando.
La noche, ¿será igual a estas dos últimas o peor/mejor?

En fin, lo importante, cuando hagas deporte, descansa lo máximo que puedas, que sea de calidad, el cuerpo lo agradecerá y tú estarás listo para lo que venga después con más ánimo que el que puedas tener si no lo haces.

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